Silva, diseñadora

El diseño tiene que ser una constante búsqueda.

 

Silvia Dufour es diseñadora industrial especializada en cerámica. Nos conocimos en el taller de cerámica de Irma en donde estaba haciendo su propio barro. A ella también apasiona también la caligrafía. Empezamos a platicar y aceptó responder a mis preguntas. Nos vimos en el café Toscan de la Condesa. Silvia es la primera diseñadora que encontré y a quien expliqué realmente mi proyecto. Compartió conmigo su experiencia del diseño así que su punto de vista sobre el diseño mexicano, la convivencia del diseño y del arte con artesanía. El hecho de que haya vivido casi veinte años en Barcelona, me permitió acelerar mi propia comprensión de Mexico.

¿De donde nace tu inspiración?

Como estudiante me gustaba ir al centro, aprovechar del estilo Art Deco, del arte pre-hispánico, del mercado Sonora y de todos los colores. Dibujaba mucho. Con un amigo, conocimos un hombre trabajando en una librería. Nos mostró todos sus libros que hablaban de Art Déco. Y empecé a « estudiar » Art Deco aquí en Mexico. Me comía todos los libros. Descubrí también el cine de todo el mundo. Es importante ver muchas cosas diferentes desde pequeño.

A lo largo de los años puedes ver el proceso de digestión cuando te preguntas porque diseñaste eso.

Por ejemplo, durante mis estudios tuve que crear sillas. Las quería muy mexicanas. Me inspiré mucho en trajes tradicionales, colores de la comida, flores y la geometría de la arquitectura pre-hispánica.

¿Porque elegiste especializarte en cerámica?

Porque la materia es noble. Podes hacer todo con esta materia y nunca terminas de aprender.

En Barcelona quería romper con la geometría y lo colorido. Me dedicaba a crear platos para restaurantes, trabajando con una socia. El chef Rafa Pena, nos pidió « un plato raro ». La verdad que no sabíamos que hacer. Al final elegimos usar barro salvaje, un tipo de barro que no se usa muy a menudo. Hicimos los platos no tan regulares y con un toque un poco granulado. El resulto fue padrísimo.

Regresando a Mexico, trabajé con comunidades indígenas cerca de Puebla llamados: « Los reyes Metzontla ». Las mujeres de esa comunidad dominan la técnica del barro bruñido desde hace 1000 años.

Puebla creo un programa para ayudar a las artesanías y valorizarlas llamado Idea + materia. El reto era conquistar nuevos mercados. Colaboré con las mujeres de la comunidad para ofrecer nuevos diseños y crear productos que tengan un uso especifico para que el consumidor y que sientan la necesidad de comprarlos. Era obligatorio utilizar materiales nacionales. En la comunidad son humildes. Esto implica sacar provecho del material local.

La riqueza de las manos artesanas de Mexico es lo que nos permite tener un lugar a nivel mundial en todo lo que es artesanía.

Vivi 15 días con las mujeres de esta comunidad para entender cómo trabajan, ver como utilizaban el material, y las técnicas que aplicaban… Esto me permitió crear confianza con la comunidad para poder trabajar juntos. Las mujeres conocen y dominan perfectamente el material y la técnica ya que la aprenden jugando desde pequeñas. Apliqué los aprendizajes del diseño: la ergonomía, como reducir los costos y como compartir las ganancias… Como diseñador, la primera persona en la cual pienso es el consumidor, el usuario. Así defino los requisitos. Por ejemplo, una botella de agua tiene que ser cómoda, no tan pesada… Les ayudé también a cambiar los procesos, les enseñé a manipular las herramientas ya que no tenían ninguna. El hecho de ayudarles a ampliar sus conocimientos en todo esto les permitió mejorar la producción y crear productos más funcionales hoy en día.

Al final creamos 50 diseños adaptados para ellas. Algunas piezas se pueden encontrar en la tienda del museo Barroco en Puebla.

Esta historia es un ejemplo que el diseño puede cambiar las cosas.

¿Que es lo que te hace más feliz?

La alegría de las mujeres. Estaban felices de su trabajo y y de saber que sus productos se vendían muy bien. Estaban motivadas por la venta de las piezas.

¿Todo el mundo puede ser diseñador?

Si sigo el ejemplo de la comunidad « Los reyes Metzontla », si pueden atreverse a hacer cambios, aunque las mujeres de la población aun hoy hacen las artesanías por imitación de sus madres y abuelas.

Y de manera general, la gente tiene esta habilidad de solucionar una necesidad. Todos tenemos capacidad de diseñar algo cuando tenemos una necesidad. Por ejemplo, cuando tengo sed puedo tomar agua con mi mano, llevándola hasta mi boca moviendo mi brazo. La cuchara por ejemplo responde a esta necesidad retomando la forma básica.

Una idea surge cuando uno se pregunta cómo resuelvo este problema.

¿Cual sería el futuro para el diseño?

El hombre siempre sigue avanzando. Siempre tendrá necesidades. Así el diseño tiene un futuro. Las necesidades básicas, ya las tenemos más que satisfechas. El diseño es cada vez más cerca de la tecnología para resolver otras necesidades. Además, el hombre siempre quiere estar rodeado de cosas bellas.

¿Pero hoy con el acceso a la información, por Instagram por ejemplo, da la impresión que todos nos estamos copiando muy rápidamente, que piensas?

Es difícil hacer cosas nuevas, innovar, usar materiales nuevos… Estamos todos atropados. El diseño tiene que ser una constante búsqueda.

¿Porque elegiste esta carrera ?

Desde siempre me han gustado los objetos. Me gusta observar y cuestionarme porque un producto es así. Aquí en Mexico, no había el boom de diseño, así que el entorno no impacto mi decisión. De esta manera tengo una sensibilidad, para analizar lo que hay en mi entorno y tratar de mejorarlo, ya sea utilizando otro material, otra forma…

El diseño industrial es aprovechar el material para crear algo funcional y bonito.