Mercedes, diseñadora textil

Creadora de la marca Kaymanta, Mercedes se define como diseñadora y artesana, ya que hace de todo para la creación de sus carteras. La raíz de su creación está en el tejido del norte argentino. Ella da enfoque a este tejido poniendo en valor su unicidad, su solidez, su tradición y la identidad del país. El nombre de la marca resume estos valores: Kaymanta significa « desde aquí » en quechua. Son productos en los que las personas valorizan lo más natural, lo más sustentable, y lo hecho a mano. Encontré a Mercedes en su lindo taller en San Isidro. 

¿Podrías hablarme un poco más de tu marca?

La idea principal es revalorizar el tejido del norte argentino, darle otra imagen, ya que se usa principalmente como alfombra, manta, almohadones… El telar se hace desde hace muchísimos años, transmitiendose de generación en generación y esta medio relegado. No tiene el valor que merece.

Quería hacer algo autóctono, bien argentino.

Son muy argentinos esos tejidos. Trabajo para que el tejido sea lo principal de una cartera. Enseguida llama la atención porque es distinto.

¿Cómo nació Kaymanta? 

Empecé Kaymanta como proyecto para la universidad.

Estaba interesada por los tejidos y las tintas naturales. Además, descubrí durante un viaje, los tejidos específicos del norte argentino. Primero me llamaron la atención y después me pareció importante revalorizarlos, mostrando su identidad. Por eso los elegí como tema de experimentación para mi tesis de diseño textil.

Kaymanta viene de un gusto con el material.

Volví a Santiago del Estero para investigar más. Conocí a las tejedoras y me mostraron cómo trabajaban. Empecé a crear prototipos de carteras. Me parecía bueno hacer cosas distintas con este tejido, que no fueran solo alfombras, mantas… Así se crea un nuevo trabajo para las tejedoras, a quienes les gustó mucho la idea de las carteras. Cuando volví otra vez para mostrarles las carteras, les encantaron, les sorprendieron. Ahora les compro tela por metro. Hace cuatro años más o menos que me dedico tiempo completo a Kaymanta.

¿Cómo viven las tejedoras, cuál es la vida de las artesanas?

El norte argentino es una zona muy pobre, muy desconectada. Los hombres casi no están en los pueblos, se van más lejos para trabajar. Las mujeres tienen sus campos, sus animales. Muchas no se mueven de su casa y tejen. Les gusta estar ahi en el campo, nacieron allí. Las mujeres enseñan a sus hijas, a sus nietas y así se transmite el conocimiento. Los telares son hechos con troncos, a mano. Se arman en un lugarcito aparte de la casa, con un techo, porque hace mucho calor alla en verano. Las condiciones climáticas dificultan la tarea.

¿Cuál es tu relación con las artesanas? 

Antes viajaba bastante seguido, dos o tres veces por año. Desarrollamos con las tejedoras una relación de confianza. Ahora, viajar se complica porque es más caro. Es una inversion que para mi hace la diferencia. Son muchas mujeres, organizadas en tres grupos. Así que la relación depende de cada una. Unas tienen más la vision de lo creativo, el diseño, y otras lo consideran sólo como una fuente adicional de ingreso. Siempre pensé Kaymanta como un proyecto social. Por lo tanto, quiero que mi tarea sea cada vez más una relación de colaboración con las tejedoras.

¿Cómo manejas una producción artesanal?

Este tejido es muy artesanal y no se puede industrializar. Las carteras no se pueden hacer en una fábrica tampoco. Por eso hay pocas marcas en la competencia.

Las tejedoras mismas tienen las ovejas, las esquilan, haciendo a mano todos los procesos. Acá también podrías ir a comprar lana, teñirla y tejer, pero no es lo mismo. El tejido tiene olor a campo.

Ellas me mandan lo que quieren hacer. Así, las telas son siempre distintas. A veces les indico qué color no se usa o no se vende tanto. Lo bueno con eso es que no se repiten. Capaz hay dos o tres carteras en la misma tela dependiendo de su tamaño, no más.

Es una fuerza para la marca. Las clientes saben que esa cartera no se va a cruzar en la calle. Les gusta ser distintos, que la artesanía que compran sea original, que no la tenga nadie. Pero al mismo tiempo se me dificulta la venta online y tener tantos colores diferentes hace más difícil elegir.

El año pasado hice una colaboración con la marca Ver, en su sección Diseño de autor. Crée para ella, monederos. Ahí sí teníamos que elegir una tela sola. Trabajé con las artesanas para producir una tela más puntual, con más metros.

¿Cúal es la imagen de este tipo de tejido en Argentina?

Se re usan esos tejidos en el campo, para ensillar a los caballos. Ultimamente se puso más de moda el tema del tejido, lo artesanal. Y eso ayudó a que se use más. Estuvieron de moda los ponchos para mujeres este invierno también. Antes estos tejidos eran sólo de gauchos y de campo. Ahora se empiezan a usar de manera global o sólo como detalles. Los pompones se re usan. Eso ayudó a marcas como la mía.

¿Qué es el diseño para vos?

Lo defino como algo más creativo, distinto, buscando la originalidad. En mi trabajo, no estoy haciendo diseño todo el tiempo, porque cuando ya existe un producto, se repite. Trabajo el diseño puntual, por ejemplo para saber combinar los colores, los materiales…

Me defino como diseñadora y también como artesana. Me gusta hacer las cosas y aprendí mucho. Por ejemplo, hice un curso de marroquinería para trabajar el cuero, hacer los moldes y mejorar mis prototipos.

¿Cómo creas un nuevo producto? 

Escuchando. Por ejemplo, ahora se me esta pidiendo mucho una mochila.

También las sobras de telas me inspira nuevos productos. Por ejemplo, los monederos salen de sobra de telas.

Recientemente, creé calzados en colaboración con una diseñadora de zapatos. Hacer alianza con otros diseñadores es una buena manera de hacer algo nuevo, aprender, cambiar y experimentar.

¿Qué te hace más feliz?

Ver a alguien que no conozco con una cartera mía, que te hace un comentario positivo.

Sentir que ayudo a las tejedoras ofreciéndolas más trabajo.

La verdad, que me gusta todo lo que hago.